"Voy a ser el mejor jugador del mundo!”. Es lo que solía repetir
Alexis Sánchez a sus profesores y compañeros cuando todavía no tenía
once años y ya sorprendía en los partidos de la escuela E-10 de su
ciudad, Tocopilla, la que tiene más alto índice de vulnerabilidad social
de la región, donde estudió hasta el octavo básico y donde le pusieron
el mote de 'Dilla', derivado de 'Ardilla' por su rapidez y movilidad.
Juan Segovia, su profesor y primer entrenador, comenzó a entrenarlo
cuando Alexis tenía doce o trece años.
“Él era puntero nato, pero
yo nunca lo ubiqué de delantero, sino de media punta, como juega en el
Udinese. Tenía la libertad de jugar delante de la línea media, se ponía
en todas partes acompañando a los jugadores. Pero no era goleador, más
bien pasador”.
Alexis Sánchez nació en 1988 en Tocopilla, 1.600
kilómetros al norte de la capital, Santiago. Tocopilla es una ciudad
costera en medio del desierto de Atacama que se encuentra atrapada entre
las montañas y el mar, apodada 'El rincón del diablo'. Las expectativas
económicas y laborales para los jóvenes de este apartado lugar del
planeta están entre los trabajos de minería o la pesca. Para los
sectores más vulnerables, como en el que nació Alexis Sánchez, los
flagelos del fracaso escolar, la droga y el alcohol son demasiado
frecuentes.
La familia del hoy llamado 'Niño Maravilla',
pertenece a los sectores más humildes de la sociedad tocopillana. Hijo
de Martina, madre soltera, Alexis nació y vivió en la calle Orella junto
a sus tres hermanos, Humberto, Marjorie y Tamara. Su casa era una
construcción de adobe y palos que apenas se sostenía en pie. Aún hoy se
ven casas pareadas o individuales que apenas se sostienen en medio de
un cerro lleno de precarias construcciones, que como lustre, lucen el
color opaco de la arena del desierto que las ha teñido de un gris
rojizo.
”